Conservación de la Naturaleza
Nos enfocamos en las lagunas costeras de Uruguay por su gran biodiversidad, belleza paisajística y por la variedad de servicios ecosistémicos que brindan.
El intercambio de agua dulce y salobre favorece la biodiversidad, y hace que en ellas se encuentre una diversidad de ecosistemas considerable. Como todos los humedales, son grandes reservorios de carbono.
Además, actúan de barrera ante la intensidad de las olas, reducen las inundaciones y atenúan las sequías. Son áreas de gran productividad y generación de fuentes de trabajo.
Su conservación, y la de sus cuencas y mares adyacentes, es prioritaria para la
defensa de la costa y para la supervivencia de cientos de especies de fauna y flora.
¿Qué es una laguna costera?
Las lagunas costeras son cuerpos de agua someros (de poca profundidad) de aguas salobres, caracterizados por tener una conexión con el mar. En Uruguay hay cuatro lagunas que se ajustan a esta definición: de oeste a este Laguna José Ignacio, Laguna Garzón, Laguna de Rocha y Laguna de Castillos.
¿Por qué conservar las Lagunas Costeras?
Las lagunas costeras constituyen una interfaz entre la tierra y el mar. Absorben y almacenan carbono; reducen las inundaciones y atenúan las sequías; disminuyen la intensidad de las olas y amortiguan las zonas costeras. Recargan los acuíferos y regulan el sistema hidrológico. Son áreas de alto valor paisajístico, gran productividad y generación de fuentes de trabajo. Su conservación, y la de sus cuencas y mares adyacentes, es esencial para nuestra supervivencia.
Lagunas costeras de Uruguay
La Laguna Garzón y su cuenca forman parte de la Cuenca Atlántica, que se desarrolla en el sudeste de Uruguay y abarca 9.266 km2, conteniendo las lagunas más importantes del país: Laguna José Ignacio, Laguna Garzón, Laguna de Rocha, Laguna de Castillos y Laguna Negra (SNAP – MVOTMA, 2016). Este sistema lacustre costero es el remanente austral de un sistema lagunar común con el Sur de Brasil y es de formación geológica reciente: comenzó hace 6.000 años con hundimientos locales y levantamientos costeros de origen tectónico que finalizaron con la estabilización del nivel del mar hace alrededor de 2.500 años (García-Rodríguez et al., 2001; García-Rodríguez, 2002 en SNAP – MVOTMA, 2016). Hace 5500 años las actuales lagunas eran bahías que recibían oleaje de mar abierto.